Científico del palo
Dentro del universo de series que nos invaden, son pocas las que valen la pena detenerse -cuarenta minutos- a desgustar, disfrutar, y comentar un capítulo. Las hay de todo tipo y género: comedias y dramas, épicas y futuristas, acción y románticas. Pero al seleccionar lo mejorcito aparece Breaking Bad. Serie que emite AMC en EEUU y AXN en Latinoamérica, y aunque ha obtenido varios premios Grammy (mejor actor principal y secundario) no tiene la masividad que merece.
La historia es así: un cincuentón, profesor de química, clase media yankee, sostén de su hogar, es sorprendido con la noticia que padece cancer y sólo le quedan tres meses de vida. Bajón. Peor aún, su esposa está a escasos meses de parir, y su hijo mayor tiene parálisis cerebral. Doble bajón. Para solventar la crisis económico-familiar post-morten se le ocurre una idea: junto a un ex alumno junkie fabricar y vender metanfetamina. Sumado a esto, su cuñado es de la Drug Enforcement Administration (DEA). Triple bajón. Una vez entrado en el negocio verá que no es tarea sensilla.
A lo largo de las tres temporadas (en camino una cuarta para junio de 2011) Walter White, el protagonista, se sumerge aún más en las oscuras y apantanadas aguas del narcotráfico. No sólo deberá soportar y convivir con seres despreciables, encontrar a quién lo proteja sino actuar, en su casa, como si nada criminal viviese en su cabeza. Todo este combo acompañado por geniales actuaciones, escenas bien trabajadas, planos ingeniosos, guiones atrapantes y personajes inolvidables. Entre los cuales cabe destacar a: Tuco, transa drogón en ascenso; Pollos, empresario narco-gastronómico; y Saul Goodman, abogado chanta -valga la redundancia- aquí su bizarro website: bettercallsaul.com
El dilema permanente recae en que si Walt se terminará de convertir en malo, tal cómo lo indica el nombre de la serie: Breaking Bad.
En http://www.cuevana.tv/series/443/breaking-bad/ pueden engancharse con la historia.
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Fuente: ninguna


















