Warhol y yo (Mr. America – part II)
Esta nota salió en la revista VIVA (no tienen sitioweb) que sale con el diario Clarin cada domingo.
El domingo 6 de diciembre (2009) salió esta nota titulada Warhol y yo‚ sobre la obra del artista‚ aprovechando la pasada de sus obras por Buenos Aires. Ya habiamos hablado de esta muestra en posts anteriores y también vimos lo que decian los medios y los famosos al respecto. Ahora‚ espero que tengan ganas de leer porque es larga‚ lean esta nota.
Acá los dejo. Desde ahora es todo autoria de la prosucción de la revista. Saludos!

Pasión de multitudes‚ la muestra Mr. America es ya uno de los hitos en la historia del museo Malba. Experto en radiografiar la fama‚ Andy Warhol pintó como nadie el paisaje cultural de nuestra época. Cinco figuras del arte‚ el espectáculo y la polÃtica tienen ahora sus quince minutos para reflexionar sobre la obra y la enigmática personalidad del artista que adelantó el siglo XXI.

El oro latinoamericano x Marta Minujin Artista plástica
En 1965 gané la Beca Guggenheim y con la mitad de esa plata pagué el traslado de la obra El batacazo a Nueva York. Se me ocurrió visitar a Leo Castelli que era el galerista de los artistas pop y él me sugirió que la expusiera en otra galerÃa que tenÃa en la calle 57. Se comentó mucho porque era una obra que tenÃa conejos vivos‚ moscas‚ una locura… Al poco tiempo la sociedad protectora de animales la cerró porque se me morÃan los conejos. A partir de ah Warhol se volvió loco conmigo. Era el año `67‚ él estaba en The Factory y yo vivÃa en el Chelsea Hotel que era muy cerca. Ibamos todas las noches a un bar que se llamaba Max Kansas City donde vimos a Velvet Underground con Nico y a The Doors. Yo me habÃa hecho conocida porque andaba por toda Nueva York en rollers y Andy estaba fascinado con eso. Después hice la muestra Minu-Phone y vino a la inauguración con toda su corte de The Factory. Se hizo una fiesta en la terraza de una señora argentina que la termi- naron echando del edificio porque metimos setecientas personas cuando se suponÃa que iban a ir treinta. A partir de ahà fue una adoración mutua. Personalmente era alguien muy enigmático pero conmigo era simpatiquÃsimo. No le daba bolilla a nadie: se reÃa de sà mismo y de la gente todo el tiempo. Era loco por la plata y ahora que murió es mucho más millonario. Pasamos muchos años sin vernos hasta que en el `85 le ofrecà pagarle la deuda externa argentina (porque él era rey de Nueva York y yo reina en Argentina) en choclos‚ que es el oro latinoamericano.
Entonces le llevé mil mazorcas de Puerto Rico a su fábrica en la calle 35. SeguÃa siendo The Factory pero ya era una casa de seis pisos porque Warhol a esa altura era multimillonario… Ahà pintamos los choclos con spray‚ pusimos las dos sillas y nos sacamos fotos dando la vuelta hasta que yo le doy un choclo y él lo acepta simbólicamente. Al poco tiempo murió. Para mà fue terrible. Nueva York quedó vacÃa. Perdió el ritmo.

Sopa Campbel II x Guillermo Kuitca Artista plástico
Warhol despertó una sensibilidad en mà que estaba bloqueada. Creo que todos tenemos nuestra anécdota sobre Warhol‚ nuestro propio momento Warhol. Mi primer encuentro fue en el Palazzo Grassi de Venecia en 1989 o 1990. Más tarde hubo otros encuentros‚ cada vez más efectivos‚ hasta sentirme totalmente poseÃdo por la obra; completamente seducido e influenciado. Recuerdo que uno de esos momentos de epifanÃa fue cuando vi el retrato de Liz Taylor en el Pompidou. A veces uno reacciona ante un artista de manera muy pero muy profunda‚ reconoce un impacto ineludible. Por lo general‚ cuando uno entra en el terreno de otro artista‚ siente que tiene que correrse porque lo que hay ahà no le pertenece. Pero cuando uno se encuentra con Warhol y entra en su reino‚ siente una cierta hospitalidad‚ siente que tiene derecho a quedarse. Es posible que haya encontrado una manera de resolver la cuestión de la cultura pop a través de Warhol. Casi no hay tema que venga de algún tipo de imaginario de la cultura pop que no haya sido visitado por él. La idea de que un artista deba llevar la antorcha de la cultura pop se ha convertido en un tremendo cliché. Los jóvenes artistas de hoy sienten que se tienen que comprometer‚ no sé‚ con Britney Spears‚ o algo asÃ. No creo que Warhol jamás haya pensado que habÃa una antorcha que pasar.

Marilyn Monroe x Nacha Guevara Actriz
Andy Warhol estuvo en la primera función que hice con Favero en el teatro Saint James de Nueva York. Inmediatamente me llamaron de la revista Interview para hacer una nota con él y Bob Colacello que era el editor. Recuerdo que me preguntaba por mi familia y que me dijo que tenÃa una nariz hermosa. Yo le dije: ‘Es una nariz italiana’. Y él me dijo: ‘No‚ es una nariz hermosa’. Después me llamaron para hacer una producción con joyas y nos pasamos toda la tarde en su edificio de 17 y Broadway. Tuvimos quÃmica inmediatamente. El Warhol que yo conocà era un tipo austero‚ mucho más tÃmido de lo que se pueda imaginar: suave‚ poco agresivo. Alguien reservado que hablaba en voz baja y no era ningún freak o un farandulero sino una persona muy libre. A veces nos juntábamos a tomar un vino tinto al caer la tarde y él me daba consejos sobre cómo enfocar mi carrera. Recuerdo que le hice un regalo una vez que habÃa ido a México: le compré un avión de artesanos mexicanos hecho de calabaza. Un objeto inocente y pop al que admiraba como si fuera el tesoro de un niño. En su retrato de Marilyn veo una vez más que él tenÃa una mirada tan diferente que la vio de una manera totalmente distinta. Se ve su sentido de la oportunidad pero en el sentido que entendió su tiempo como ningún otro y estuvo lo adelantado que tiene que estar un gran artista.

Mao x Jorge Telerman – PolÃtico
La realidad no imita al arte‚ pero el futuro suele revelársele al genio del artista antes que al común de los mortales. Ya hace bastante tiempo que masas otorgan fama pero retacean poder. Miran al lÃder‚ pero no lo siguen. A los personajes de los electrizados retratos de Andy Warhol los une un aire de familia‚ el de la fama‚ que en ese momento era una categorÃa menos precisa y abarcadora que hoy. Warhol logra que Mao‚ Lenin y Marilyn se parezcan entre sÃ; a tal punto‚ que debo volver a mirar al Gran Conductor para constatar que no tiene un lunar cerca de la comisura de sus labios. Todos podemos tener nuestro retrato a lo Warhol; se ofrece hasta por internet. Yo también lo tuve‚ y como las campañas electorales nos hacen megalómanos‚ lo expuse al aire libre. Esas pinturas no iluminan ninguna peripecia de los personajes retratados‚ pero sà echan luz sobre los valores y los deseos que cotizan en nuestro tiempo. La mano de Warhol no interviene su obra con firmeza‚ porque no hay admiración ni rechazo de las gestas e ideologÃas de Mao o Lenin ni compasión ante la desolada Marilyn. Su mano está movida por la risa que le provocan su propia vida y las nuestras. Se han borrado las circunstancias históricas y las geografÃas en las que han vivido esos personajes‚ sus pasiones y las de las masas que los vitorearon o combatieron. Hoy los miramos cordialmente‚ como hacemos cuando nos cruzamos con un famoso por la calle. En el Mao de Warhol no hay huellas de la Revolución Cultural pero sà de la del diseño: Mao es‚ hoy‚ un estilo de indumentaria.

Autorretrato como travesti x Leo GarcÃa – Músico
Warhol es el verdadero rey del pop. Pero del pop como una idea general del mundo que incluye a la música sólo como una parte. Lo que más me impresiona es ver cómo las nuevas generaciones que apenas lo conocen toman sus fucsia o sus rosa chicle como colores pop naturalmente: las chicas se tiñen el pelo de los colores que usó en sus serigrafÃas. Porque Warhol tiene el poder del color. Yo creo que lo que él le hace a la pintura es lo mismo que el rock le hizo a la música clásica. Warhol te dice: ‘Despertate que llegó el color’. En la época que hice mis shows como Andy Love lo veÃa como un santo por esa imagen de inocencia que tiene aun cuando puede parecer alguien muy perverso. Yo llegué a estar tan obsesionado con Warhol que terminé comprando una lata de sopa Campbell porque necesitaba saber cómo era. Porque él se adueña de las cosas‚ las firma. Estas polaroids demuestran el poder sencillo que tiene una peluca para transformar a un hombre en una mujer. Warhol pudo adelantar en esta serie esta época en la que cualquiera con una buena peluca ya es un buen travesti. Y también plantea con estas polaroids que eso no es ningún arte; el arte en todo caso es haber sido Warhol y ponerse una peluca. Hay una reflexión sobre el look también: lo que nos dice es que el look hay que vivirlo y que la cámara te tome de sorpresa.
AUTORRETRATO COMO TRAVESTI 1980‚ REPRODUCCION EN POLAROID‚ THE ANDY WARHOL MUSEUM‚ PITTSBURGH; FOUNDING COLLECTION‚ CONTRIBUTION THE ANDY WARHOL FOUNDATION FOR THE VISUAL ARTS. © 2009 ANDY WARHOL FOUNDATION FOR THE VISUAL ARTS/ARS‚ NY/SAVA.
Categories: Inspiration.
















